VacaBurra
Si yo viviera en el cómic de Ibañez, “Mortadelo y Filemón” no dudarían en llamarme VacaBurra. Como no es así (¡lástima! con lo que me río con ellos) los que ya han oído la historia me han llamado “inconsciente“, “imprudente” y “loca“.
Ayer salimos con las bicis, eran las 9h30 de la mañana y todavía quedaba algo de fresquito. Yo, idiota de mi, decidí hacer una ruta larga. Había hecho la misma en mayo y no tuve problemas (salvo una caída estúpida pero aparatosa en el km 21 que provocó que nos diéramos la vuelta), así que pensé “la haré de nuevo, pero esta vez llegaré a Amer sin caerme!”).
Total que la ruta son 26 km de ida y 26 de vuelta. De Les Preses a Amer por las “Vies Verdes” pasando por una mini-montaña “El Coll d’en Bas” (el desnivel es de 250m). vamos que el recorrido tampoco era para tanto. O al menos eso creí yo…
¡¡¡Craso error!!! No conté con el hecho que el pronóstico del tiempo era de 35º al mediodía… El primer tramo era en subida, todo bien. Pasada la montañita todo bajada… el aire dándote en la cara, risas y juegos, sin pedalear… A las 11h30 llegamos a Amer y emprendimos la vuelta… A esa hora la temperatura era ya de 33º (mi bici lleva un aparatito muy chulo que no se como funciona pero que me dice a que velocidad voy y a que temperatura está el ambiente).
La primera etapa era Amer – Les Planes d’Hostoles, cuando llegamos yo lo hice deshecha y casi llorando. Nos tuvimos que parar en un bar a comer un bocata de fuet y beber una cocacola.

La siguiente etapa Les Planes d’Hostoles – Sant Feliu de Pallerols fue un calvario. Las fuerzas me abandonaron por completo. No podía respirar. La camiseta estaba pegada a mi piel por el sudor (que me caía hasta por las piernas). Me asfixiaba. El dolor de espalda (de apoyarme en el manillar para no caerme) me estaba matando y se me habían dormido las 2 manos. Llegué al pueblo llorando, literalmente. No sé ni como conseguí llegar, debió ser ese “espíritu de supervivencia” que dicen que todos llevamos dentro. Allí tuvimos que parar. Nos metimos en unos baños y nos “duchamos”. Compramos 2 botellas de agua de litro y medio, sólo salió del pueblo una de ellas. 30 minutos después volvimos a la carga.
El objetivo era “La Casilla” un pequeño restaurante cerca de la St. Esteve d’En Bas (unos 6 km) que marca el final de la parte de subida (ya habiendo bajado la montañita). Tuvimos que parar 2 veces y acabarnos la otra botella de agua, claro. Lo positivo de la aventura fue que por el camino se nos cruzaron dos ciervos: mamá ciervo y bebé ciervo, nos encontramos con vacas, burros catalanes, un topo, ardillas, gatos… vamos toda la fauna del bosque. Al llegar nos “zampamos” (esa es la palabra, porque no comimos, zampamos) 4 cocacolas, 8 croquetas, 1 entremés, ½ pollo, cansalada con patatas y 2 cafés con hielo.
Acabado el ágape de nuevo en ruta ahora ya todo bajada hasta la rampa de acceso al camping.
Al llegar me tiré en el suelo, sin poder moverme, pidiendo agua, ardía entera, me quité toda la ropa (que se podía escurrir) y tardé 1 hora en empezar a reaccionar.
Resultado de la “aventura”: un golpe de calor, llevo desde ayer con fiebre, metiéndome en la piscina de agua fría y en la ducha a cada ocasión, con dolor de espalda y brazos, con dolor de tripa y tomando analgésicos.
Menos mal que hoy lleva toda la tarde de tormenta y eso ha hecho bajar la temperatura. Creo que es la primera vez que me alegro de que llueva