No soy mala, simplemente me han dibujado así
«No soy mala, simplemente me han dibujado así» es una de las grandes frases de Jessica Rabbit (¿Quién engaño a Roger Rabbit?).
Y es que la fracesita en cuestión resume lo que a muchas personas les pasa, que su apariencia (dada por el ADN heredado de sus padres debido a una de las necesidades primarias de Maslow la reproducción de la especie, o como coloquialmente diríamos: porque sus padres echaron un polvo _o hicieron el amor, según el nivel de recato de cada uno_) les condiciona.
A Jessica la dibujaron para ser una mujer fatal, sus movimientos (inconscientes), sus gestos, su forma de hablar… le dan la apariencia de una mujer segura de sí misma, auto-suficiente, de vuelta de todo, liberal… y nadie se molesta en conocer su lado tierno, romántico y divertido. ¡Para que si queda claro lo que es que con esos comentarios y esas caderas que cortan la respiración!
(de wikipedia) «Se ha querido ver en Jessica Rabbit una mezcla de varias diosas del cine: La voz de Lauren Bacall (en realidad de Kathleen Turner, las piernas de Betty Grable, el torso y las nalgas de Marilyn Monroe, los ojos de Marlene Dietrich, los pechos de Jayne Mansfield, el pelo de Veronica Lake y una voz a la hora de cantar como la de Judy Garland ( proporcionada por Amy Irving).»
A ver, ¿cuantos se han preguntado como pasó sus primeros años de existencia, que objetivos tiene en la vida, si le gusta la playa o la montaña, si para ella el romanticismo es compartir una pizza en el sofá o una cena en un restaurante de lujo (estoy convencida que ella optaría por la primera)?
Y algunas personas se creen que es una alocada y fácil, y a otras les intimida, y a las que más le toman por lo que no son. Pero hay un grupo que se sorprende cuando descubren lo que hay detrás de la tinta (muestra de ello la cara que se el queda al detective cuando le contesta: «me casé con el porque me hace reir»).
Y es que a veces las apariencias sí engañan y yo cuando sea «dibu» quiero ser como ella (¡es que es envidiable ese cuerpazo!) y dejar de ser una Nancy.