He pasado la noche dándole vueltas a varios temas: el G8, los conflictos bélicos, matanzas, asesinatos, venganzas, rencillas, peleas, gritos, separaciones, distanciamientos… y a caballo entre el sueño y la vigilia una luz de desesperanza se ha encendido para mi.
Una verdad tan clara que dolía a la vista.
El ser humano posee sentimientos positivos y negativos, conductas intachables y reprochables. Pero, como una ley de Murphy, en caso de conflicto, en un 50% de buenos deseos y un 50% de malos deseos, en un 90% saldrán ganando los malos. Amores que se consumen por vergüenza, besos que no se entregan por timidez, amigos a los que no llamas por testarudez, sueños que nunca se harán realidad por no ser explicados, excursiones a nuevos lugares bloqueados por la vagancia…
(Cierra ojo, abre ojo)
- Qué sí, te lo digo en serio, que fuerte, ¡no va y me dice que si quiero ‘lio’!
(cierra ojo, abre ojo)
¡Si yo no le he dado pie en toda la conversación!
Y al oír, que no escuchar, esta frase no puedo más que esconderme tras mi libro, cual espía en una película antigua de esas en blanco y negro, para que no me vea reírme. ¡Cómo que no le ha dado pie al pobre hombre! ¡No se ha dado cuenta todavía de su tic!
(cierra ojo, abre ojo)
La chica sigue con su perorata, gesticulando y
(cierra ojo, abre ojo)
subiendo el tono de su voz a agudos más propios de Gracita Morales diciendo aquello de ‘el señorito no está en casa’ que no de su alargada silueta de ‘ele’ de las de cuaderno de caligrafía, toda ella curvada para ponerse a la altura de sus semejantes más bajitos; coronada por una elipse de melena castaña lisa sin necesidad plancha ni secador ni espumas con una onda sobre la frente por todo volumen; y una base suficiente para soportar toda esa estructura en equilibrio. ¡Y encima lleva tacones!
(cierra ojo, abre ojo)
Ángel y Demonio continúan discutiendo, cada uno sobre uno de mis hombros. Llevo tanto tiempo escuchándoles que sus voces se han convertido en el ruido de fondo de mi cabeza, en el hilo musical que acompaña mis días. Pero hoy les escucho. Es extraño han cambiado su letanía de Sí-No Bueno-Malo que tantas veces me ha confundido y me ha hecho creer que nunca conseguiría ser feliz y dejar de sentirme culpable por todo.
Ángel le ha dicho a Demonio: “No entiendo porqué el jefe se empeña en decir que es malo sentir según qué. Si es algo que ella no puede evitar, ¿qué es mejor seguir reprimiéndolo o negarle algo que parece ser que necesita?”
Demonio ha pensado durante un tiempo la respuesta. Parecía no tenerlas todas consigo cuando ha abierto la boca. - No sé la respuesta, pero en vista de cómo lo está pasando lo malo no es que lo reprima o se deje llevar, es que nosotros no somos capaces de callarnos y dejarla tranquila. Yo no puedo desaparecer porque sería bueno para ella y mi función es ser malo. Pero tú que lo que haces es confundirla y entristecerla cuando tu función es que sea buena y feliz, estás provocando la reacción contraria. Sólo mi presencia ya le recordará lo malo, no necesitaré hablar. Pero en tu caso lo bueno lo recordará con tu ausencia. ¿Qué pasaría si desaparecieras?
No he oído la respuesta, sólo siento peso sobre uno de mis hombros. Y por primera vez en muchos años no he tenido ningún remordimiento de conciencia al salir de la tienda con una enorme bolsa de golosinas.