10 pometes té el pomer…
«10 pometes té el pomer, de 10 una, de 10 una. 10 pometes té el pomer, de 10 i li caigué…» Esta canción infantil que en su día yo representé en el cole (era la manzana 4 y llevaba una cartulina roja con forma de manzana) al volver a escuchar ya de adulto (¡je! yo adulta) toma otro sentido.
(Supongo que en español también debe existir, pero lo siento no me la conozco)
Las manzanas siempre han sido símbolo de tentación (Eva y a Blancanieves son claros ejemplos de ello). Y un manzano por extensión el árbol de las tentaciones. Eso me ha llevado a pensar (¡je! yo pensar) que las relaciones senti/sexi-mentales son manzanas y que todos en nuestra vida tenemos un manzano del que decidimos que coger, que comer, que ceder, que ha de dejarse madurar, que no vamos a coger jamás…
– Hay manzanas rojas y brillantes son atractivas, fogosas, del color de la sangre y la pasión. Crujientes al morderlas y de un sabor dulce y un poco ácido.
– Hay manzanas que sirven para hacer pasteles y disfrutarlas en familia. Son muy dulces, quizás poco llamativas, pero muy sabrosas.
– Hay manzanas que parecen soberbias, pero al probarlas son arinosas y carentes de sabor.
– Hay manzanas que sería mejor no comer nunca.
– Hay manzanas que están picadas por otros que han venido a comerlas antes y pueden haberse puesto pochas o significar que son las mejores del manzano.
– Hay manzanas que necesitan madurar mucho antes de poder ser degustadas como se merecen.
¿Cuántas manzanas deben quedarle a mi manzano?
el vídeo de la canción no tiene desperdicio alguno, en la próxima salida de cosinets nos podríamos dedicar a aprender el baile.