Efectos de la en-quimicación II
Los nervios te consumen, te cierran el estómago y no puedes comer, pasás el día entre un estado de eufória y esquizofrenia, oyendo el móvil cuando no suena, viendo pantallitas cuando no hay conexión, pensando si es pasarse enviar un sms…
No puedes dejar de pensar. No te concentras. Estás totalmente ausente y nada parece poner llenar el hueco que se te ha formado en el pecho.
Intentas dormir y no puedes, y cuando lo haces sueñas. A la mañana siguiente las ojeras te delatan tanto como los 3 cafés que te tomas en una hora para intentar despejarte. Pero no funcionan porque lo que te pasa no se debe a la falta de sueño.
Quieres quedar, pero te mueres de timidez sólo de pensarlo. Las escusas ya son demasiado evidentes. A tu alrededor empiezan a oirse comentarios. ¡Y tú que pensabas que sabías disimular!
Un día sin ordenador se convierte en un infierno, los días de fiesta en una penitencia, rezarías 4 rosarios si con eso te sintieras mejor.

Es como hacer BTT por una pendiente sin llevar frenos, o como saltar al vacío desde un avión. No hay red que te asegure que te salves. No hay escapatoria. Estás atrapado. Y no quieres dejar de estarlo.
¿Por qué te has metido en mi cabeza? Uaaaaaaaaaaaaaaa!!!
No no no no no no no!!! Sal sal!!!