Hoy ha sido, mejor dicho es que todavía no ha acabado y pueden pasar muchas cosa, uno de esos que desde que te despiertas (en mi caso 8 veces entre las 6h30 y las 7h30 cuando hoy podía dormir hasta las 8) tienes una extraña sensación.
Si fuera un dibujo animado estoy segura de que tendría una nube sobre mi cabeza, como le pasa al protagonista de ‘El Show de Truman’.
He ido al banco y no me han dejado cobrar porque no tengo poderes notariales… vamos algo lógico yo tampoco me habría pagado, pero podría haber usado los poderes de rayos de calor extremo para calcinar al tio… (hoy estoy muy ‘cómic’ veo) de la rabia que me ha dado.
Había quedado para desayunar y me llevaban en moto, me he olvidado el casco y he tenido que volver a casa y llegar tarde, claro, como siempre.
He ido al gestor y me he equivocado de portal.
Mi móvil ha empezado a pitar instandome a cargarle la batería, pero me había dejado el cargador que nunca sale de la mochila en el despacho 🙁
Tomando el café me he encontrado con mi socia, cosa que es bastante positiva, pero lo que me ha contado no tanto.
El móvil seguía pitando.
He estado trabajando en la terraza del Club, o al menos lo he intentado porque la wi-fi no ha querido funcionar en toda la tarde y no he podido leer mis e-mails hasta hace media hora.
Me ha llamado Natalia y el móvil ha muerto.
Y yo me he puesto a cambiarle la tarjeta y ponerla en otro móvil. Cuando estaba inclinada sobre la mesa, sorteándo le ordenador para poder llegar a los móviles he notado como algo de golpe me aplastaba contra la mesa, hacía que mi cabeza fuera adelante y atrás como en los videos de accidentes de la Dirección General de Tráfico y me dejaba casi sin aliento atrapada.
Se me ha caido encima el hierro del toldo del Club, nada preocupante si no fuera porque mide 4 metros de largo, tiene un diámetro de 15 cm y es de metal, por lo que me ha caído a plomo sobre la espalda unos 40 kilos.
Vamos que si no llego a olvidarme el cargador en el despacho, no se me hubiera agotado la batería cuando ha llamado Natalia, no hubiera tenido que cambiar de móvil, no hubiera estado agachada en la mesa y me hubiera caído en la cabeza… claro que tampoco sería una gran pérdida.
Moraleja: «Que los errores pueden incordiar, pero son necesarios para no acabar aplastados»
¿Cómo acabará el día? ¿me explotará el ordenador antes de acabar este blog? ¿caerá un rayo sobre la tele justo cuando no hay anuncios? ¿me tropezaré y caeré rodando por las escaleras camino de la cama?
PD1: Porque las cosas no pasan porque sí…
PD2: La espalda me duele un montón, mañana veremos que tal sigue y me está saliendo un morado de magnitudes considerables, como dirían algunos 🙂
cada día me asombro de la capacidad de nuestra mente. No estoy hablando de las capacidades asociadas a lo esotérico como la telepatía, la clarividencia… Estoy hablando de las cotidianas. Los mecanismos de defensa que desarrollan en según que situaciones, la capacidad de concentración, de escojer los sueños (lo que Jodorowsky llama sueños lúcidos), de pensar en dos cosas a la vez, de grabar en la memoria los miles de imputs que recibimos a diario, de tomar decisiones basandonos en experiencias que no recordamos ni a veces son nuestras…
Me he decidido a empezar a escribir en este blog (gracias laura) porque hay muchas cosas que me hierven en la cabeza y que a veces hasta me la saturan. Espero que este sea un buen vehículo para volcarlas y hacer sitio a las nuevas (como en el Feng Shui que recomienda desprenderse de lo viejo y roto para dar entrada a lo nuevo y que funcione), y también, porque no, para transmitirlas y compartirlas.
¿Por qué hoy? Pues no lo sé. La verdad es que la decisión parece ser que la tomé hace ya unos días. El ser humano evoluciona constantemente y en su evolución produce ‘daños colaterales’ a quien está a su alrededor.
En mi estadio de evolución actual he sufrido mucho, así que ya harta de pasarlo mal hace dos noches me metí en la cama deseando, pidiendo (quizás sería mejor decir pidiéndome) un sueño conciliador, un sueño que fuera un adiós a lo que me rondaba para poder seguir adelante. Y lo tuve. En un momento del sueño tuve la oportunidad de decir adiós con un beso amable, sincero y lleno de amor tranquilo a mi pasado que recibió con la ignorancia de no saber que era el último.
Lo que pretendo explicar es que somos capaces de mucho más de lo que creemos y que si tenemos el valor podemos seguir explorando esa mente desconocida y aprender de nosotros. Y eso es lo que me gustaría hacer a través de este blog.
Se que me he extendido demasiado y que no parece muy claro lo que digo, pero esto es sólo una presentación (como esos prólogos larguísimos de los libros) y prometo que los próximos serán más ‘levaderos’
sinceramente, creí que las peluquerías eran otra cosa, pero he descubierto, áun no se si para bien o para mal que son como el tunel de lluvia de estrellas… sabes como entras y alucinas cuando sales…
Cuando era pequeña (en algún momento de mi vida debí serlo, pese a que no estoy muy segura de haberlo sido nunca) cortarse el pelo era sinónimo de mi madre con unas tijeras intentando que estuviera quieta y recta en una silla mientras me arreglaba el pelo.
Pero las cosas han cambiado mucho porque ayer fui a la ‘pelu’ (sí, yo fui a la peluquería aunque no me guste nada nada nada) y me pasé 3 horas dentro. Tenía el día sumiso (sino no hubiese aguantado la tortura) y se me ocurrió decirle a Rocio que me hiciera lo que quisiera, que me dejaba. ¡Dios! ¡en que momento pronuncié esa frase! Hasta Albert Catalán (mi cliente y peluquero) se quedó de piedra cuando me vió salir…
Perdón me he ido por las ramas… Bueno, eso, que las cosas han cambiado mucho. Ayer hubo un momento en el que estaba sentada en una butaca lavacabezas mientras me hacían un masaje en la cabeza y las cervicales, la butaca me masajeaba la espalda y las piernas, me hacían un masaje en las manos y en el hilo musical sonaba: que te vaya bonito, mis mejores deseos, que la vida te traiga lo que siembres de bueno…
Y mientras me maquillaban (si también me maquillaron y me hicieron la manicura… para una vez que voy sesión completa!) Queen me confirmaba lo que ya sabía: Show must go on
Y para acabar… la sorpresa monumental al mirarme en el espejo y ver a una persona que no era yo… Pelirroja, maquillada y con unas largas uñas rojas…
(el cambio es temporal, pero no se por cuanto tiempo)
*La nueva peluquería está ubicada en la calle Valencia 160 de la Ciudad Condal.
El próximo jueves 11 se inaugurará oficialmente el nuevo salón de Catalán Perruquers. Con esta fiesta el equipo de Catalán Perruquers dará la bienvenida a clientes, estilistas y peluqueros que se unirán para celebrar el nacimiento de la nueva peluquería.
El local estará abierto al público en la calle Valencia 160 de Barcelona. Con esta apertura Catalán Perruquers suma 6 establecimientos y afianza su plan de negocios.
Catalán Perruquers, galardonado con un premio otorgado por Global Salon Business Awards, tiene actualmente seis establecimientos abiertos, cinco de ellos en Barcelona. Club de Polo, Berlín 101, Berlín 103, Muntaner 292, Valencia 160 y otro, abierto en régimen de franquicia, en Gavá Mar.