3a etapa: A la conquista de los Países Bajos
No puedo evitar escribir esto lo primerito: estoy sentada en un sillón frente a una ventana desde la que veo Amsterdam (bueno, un cachito al menos) y la fachada de la foto.
Bueno hasta aquí llegué ayer, sin subir foto ni nada… y es que un calentito vaso de chocolate me llamaba desde la mesa de la cocina donde estaban todos reuniditos a la mesa: Natalia, Javi, David O., Mar, David M. ¡ah! no espera! que faltaba uno! Víctor? Víctor? Estás dormido? Víctor? Eo? Estás bien? Eo que no te levantas?
Y al acabar ese fantástico desayuno Natalia ha recibido la llamada del ’super’ y se ha visto obligada marcharse de la casa (tranquilos todos que su amigo invisible no se va a quedar sin regalo). Así que abandoné el post y me puse con otras cosas. Y entre una cosa y otra se nos hizo tarde no, tardísimo! pero hemos tenido tiempo de todo.
Mejor será que rebobine porque me quedé en Sevilla y este es mi segundo amanecer en amsterdam…
Sábado noche: cena en Sevilla. El resumen: perfecta. Y es que como dijo Fraiser: “para que una cena sea perfecta has de tener la compañía, la comida, el ambiente… que todo salga a pedir de boca y sólo un pequeño fallo para tener algo que criticar”. Y en la nuestra fue que al final te sirvan un cava semi-seco (borrachera de cava semiseco = borrachera de anís)
Domingo mañana: desayuno y huevos en Sevilla. El resumen: nos pasamos más de 30 minutos andando hasta dar con un bar donde desayunar. Como se nota que somos guiris, porque no encontrar un bar en Sevilla tiene delito… Y supongo que la novead de la ciudad (era mi primera vez en sevilla, también) afectó a las pocas neuronas que han decidido quedarse dentro de mi cabeza (la rubia, la psicópata, la patosa…) y pronunciar la maldita frase de: “que no hay gÚevos” justo después de decir: ¿has visto el traje de mamá noel? ¿nos presentamos en el aeropuerto vestidas así? Y, como si no me conociera, va Natalia y contesta que sí hay (güevos).
Domingo tarde: Aeropuerto de Sevilla. He pasado un graaaaaaaaaaan rdículo con mi trajecito de mamá noel, Natalia en cambio parecía la hija sueca de papá noel (le pasa como a los marineros, tienen una en cada puerto). 3 horas metida en un avión (demasiado para mi) provocaron a mis hormonas que últimamente parecen haberme devuelto a los 15 años. Nos cambiamos de sitio, nos paseamos, reímos, comimos…
El resto de la aventura ya la ha explicado en su post ‘mi compi’ David Ordoñez
Bueno, lo dejo aquí y luego sigo, que me tengo que ir a hacer de turista por dos, que Natalia me lo ha pedido!!!