llegó la Navidad
Aquí… centradito… con cuidado de no darle a la virgen María ni al buey… Ya está, el niño Jesús colocadito entre papá y mamá y rodeado de pastores, de campesinos, de músicos, romanos…
Hasta esta mañana no estaba colocado, y es que una de las muchas tradiciones de la Navidad dice que no puedes colocar al niño en el pesebre hasta que no llegue el 25 porque antes no ha nacido. Ahí es donde se nota que es una tradición porque nació hace más de 2000 años (si es que existió, claro). Y es que este año he puesto a prueba mi espíritu navideño intentando cumplir todas las tradiciones.
En el Puente de la Purísima decoré la casa, monté el belén (literalmente hablando que no he organizado ningún lio) y envié la felicitación de Navidad.
El 13 fui a la Catedral por la Fira de Santa Llúcia y paseé por el pesebre del claustro y el del Ayuntamiento.
Quedé con mi mamá para escribir la carta a Los Reyes Magos. He cerrado la habitación pequeña y los Reyes ya han empezado a llenarla.
Me fui de viaje de empresa de Navidad.
El sábado celebré la primera comida Navideña. Ayer la Noche Buena con toda la familia en casa de tia Nuri, hicimos cagar el tió y me disfracé de Mamá Noel.
Hoy he desayunado viendo el DVD de Blancanieves y tengo en el CD el “Altres Cançons de Nadal” para ponerlo mientras me visto con la ropa de estreno, que también es tradición.
¿Y todo esto por qué?
Porque hace más de 10 años una experiencia en Navidades me convertió en una hippy con el objetivo de coleccionar sonrisas y a en eso estoy.
Y para el 2mil8 quiero recuperar esa ilusión por la vida, la sensación de tener las cosas claras y hacer lo correcto y continuar con mi colección.