colorterapia o me-estoy-volviendo-(más)-tonta-todavía
Hoy empiezo un curso y hace unas semanas me compré libretas para diferentes proyectos y temas. Como que todas eran muy elegantes y sobrias, todas iguales, de tapas negras lisas, sin dibujo, decidí personalizar alguna para no presentarme en un sitio con la libreta que no es… (sí, también podría abrirlas y listo, pero me conozco como para saber que con eso no iba a solucionarlo).
Total, que empecé por forrarlas lisas. La segunda quedó muy seria y me puse a ponerle cositas… y se me fue la olla. Ahora tengo una libreta ‘tuneada’ 100×100. Si la pilla un psiquiatra seguro que extrae alguna conclusión acerca de mi persona.
Y para muestra, en lugar de un botón, foto de la libreta
por delante:
por detrás:
abierta:
lomo:
Pero lo que realmente me sorprendió es que cuando la acabé y la subí a mi recién estrenado estudio en casa me di cuenta que últimamente hago esas cosas llenas de colorines y tonterias y recortes… mucho más de lo que me había dado cuenta…
He hecho un mural en el antes mencionado estudio:
Y un fondo de escritorio nuevo:
Y si me pongo a pensar seguro que me acuerdo de más cosas…
Es decir que si hacemos caso a la colorterapia precisamente deprimida no estoy o no quiero estarlo, además de que parece ser que tengo mucha energía y pasión (eso según la colorterapia, claro). Pero si me preguntáis a mi soy como Lisa Simpson en el episodio en el que cree que al cumplir años se volverá totalmente idiota, excepto por el hecho de que yo ya los he cumplido por lo que ya debo serlo 🙂
¡Hola! No te ofendas, pero me parecen un poco agatarruizdelapradescos. Tal vez deberías probar suerte en el mundo del diseño y la alta costura. ¡Besos!