el día que se acabó. que dejé de ser.
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Oí una voz que no sabía muy bien de dónde venía y eso hizo que me diera cuenta que estaba a punto de llegar a mi parada de metro.
No es extraño que me pase. Hay días que me ‘despierto’ en el metro, bajo la ducha, leyendo un correo o andando por la calle. Esos son los días buenos.
La mayoría simplemente estoy ausente y me sorprendo de que hayan pasado 3 días o una semana entre un ‘despertar’ y otro.
No es que no los recuerde.
Se perfectamente que he comido, a quien he visto y cuáles son las noticias del día.
Aunque esto último es fácil de adivinar y lo primero no me lo preguntará nunca nadie.
Es cierto que fue por voluntad propia.
No, no estoy deprimida.
No me han diagnosticado nunca ninguna enfermedad mental, al menos ninguna que esté catalogada en los libros especializados. Quizás si buscaran en la sección de ciencia ficción o fantástico encontrarían alguna entrada por zombinismo voluntario o algo similar.
Vivo en el sentido más estricto de la palabra. Respiro, me alimento, duermo, me relaciono.
Pero no existo. No pienso.
Decidí dejar de hacerlo el día que ya no me quedó nada más que quisiera experimentar y aprender.
El día que se acabó.
Que dejé de ser.
No he vuelto a llorar, ni a disfrutar, ni a reír, ni a sufrir.
Vivo por hábito. Por rutina y porque no me parece justo molestar a nadie con mi desaparición.
En el trabajo deberían buscar a alguien para sustituirme y sé que el jefe no tiene ganas.
¿Y qué pasaría con toda la comida que hay en la nevera?
Ya me he acostumbrado.
Al principio creí que moriría.
El día que se acabó.
Que dejé de ser.
Pero sigo aquí.
Pese que no sé para qué.
Supongo que mantengo la esperanza de que un día al abrir un cajón, al caminar por la calle, al subir al metro, al abrir un libro… vuelva.
O encuentre dónde está escondida.
Quizás la dejé en algún lugar.
El día que se acabó.
Que dejé de ser.
No soy la única.
Puedo reconocer a muchos como yo.
Ellos también son zombis que un día perdieron la ilusión y dejaron de ser.
El día que se acabó.
Que dejé de ser.
LAURITA q triste no digas esas cossas!! cuando quedamos para otra sesion de cenita y charla sin parar