Ángel y Demonio continúan discutiendo
Ángel y Demonio continúan discutiendo, cada uno sobre uno de mis hombros. Llevo tanto tiempo escuchándoles que sus voces se han convertido en el ruido de fondo de mi cabeza, en el hilo musical que acompaña mis días. Pero hoy les escucho. Es extraño han cambiado su letanía de Sí-No Bueno-Malo que tantas veces me ha confundido y me ha hecho creer que nunca conseguiría ser feliz y dejar de sentirme culpable por todo.

Ángel le ha dicho a Demonio: “No entiendo porqué el jefe se empeña en decir que es malo sentir según qué. Si es algo que ella no puede evitar, ¿qué es mejor seguir reprimiéndolo o negarle algo que parece ser que necesita?”
Demonio ha pensado durante un tiempo la respuesta. Parecía no tenerlas todas consigo cuando ha abierto la boca.
– No sé la respuesta, pero en vista de cómo lo está pasando lo malo no es que lo reprima o se deje llevar, es que nosotros no somos capaces de callarnos y dejarla tranquila. Yo no puedo desaparecer porque sería bueno para ella y mi función es ser malo. Pero tú que lo que haces es confundirla y entristecerla cuando tu función es que sea buena y feliz, estás provocando la reacción contraria. Sólo mi presencia ya le recordará lo malo, no necesitaré hablar. Pero en tu caso lo bueno lo recordará con tu ausencia. ¿Qué pasaría si desaparecieras?
No he oído la respuesta, sólo siento peso sobre uno de mis hombros. Y por primera vez en muchos años no he tenido ningún remordimiento de conciencia al salir de la tienda con una enorme bolsa de golosinas.