Mariana y Luís Alfredo – el culebrón del verano llega al otoño
Mariana y Luís Alfredo son dos personas que viven en Barcelona y quieren estar juntas pero el destino se lo impide. Este verano lo intentaron todo pero el apagón, los atascos y los problemas de cercanías se lo impidieron. Su historia acabó, pero en secreto se echan de menos. Se encuentran en la manifestación «Pel Dret a Decidir» (por el derecho a decidir) de diciembre en Barcelona.
– ¡Mariana! ¡Mariana! Soy y yo, Luís Alfredo…
– ¡Oh! Luís Alfredo. ¡Qué extraño encontrarnos así…
– Mariana… yo intento olvidar y no pensar, pero todo me recuerda a ti: el caos de trenes, los autocares que conectan con la ruta sur,… ¿Recuerdas cuando perdimos el vuelo porque no llegamos a tiempo de embarcar?
– Sí Luís Alfredo, y recuerdo que perdieron mi maleta y resultó que la tenía uno de los empleados en su casa…
– ¿Y qué es de tu vida Mariana? ¿Has conseguido llegar puntual a tus citas?
– No. Es como si mi destino lo dirigiera la Ministra de Fomento… Por mucho que intente hacerlo bien no paran de suceder cosas que me alejan de lo que yo querría hacer con mi vida. Por eso te perdí, ¿no?
– Sí, por las circuntancias, por la distancia, por el caos…
– Por la comodidad de no tener que afrontar cambiar de ciudad, de región, de país. De cambiar a un lugar dónde los trenes funcionen, dónde la luz no falle, dónde por el encendido de las luces de Navidad no tengamos que cruzar los dedos, dónde no pierdan maletas, dónde puedas confiar en llegar… En fin, un lugar dónde los problemas de otros no se conviertan en los propios y no te impidan estar donde quieres y con quien quieres. Luís Alfredo…
– Dime Mariana…
– Si no hubiese sido por esta manifestación, el último lazo que quedaba entre nosotros, ¿habría vuelto a saber de ti?
– No lo sé Mariana, seguramente no. Fui un cobarde al no arriesgarme a sacarme el carnet de conducir para poder vernos.
– QUizás sí Luís Alfredo. Y ahora deberías conducir a 80km/h para entrar a la ciudad por la autopista, te quitarían puntos por comerte un bocadillo dentro de tu coche y no sabrías donde aparcarlo: en la zona azul, en la verde o en el parking… Esa no era la solución. Pero me dolió que no llamaras, que no quisieras saber de mi…
– No fue culpa mía Mariana, fueron las compañías de móviles, con las subidas de tarifa, con las pérdidas de cobertura por las obras que no te permiten conectarte a internet… Y con el tiempo abandoné la idea de llamar.
– Luís Alfredo…
– ¿Qué?
– Adios o hasta pronto.
– ¿Qué quieres decir?
– Que no quiero decirte adios, pero creo que hasta el 2012 continuarán todos estos problemas, por lo que supongo que para ti sí es un adios.
– ¿2012? El año que acabará el mundo según los mayas y algunos científcos. El 21-12-12, exactamente, que extraño número… Quizás nos veamos allí, en el fin del mundo.
– Sí, esperando en el andén para coger el último tren.
– Adios o hasta pronto Mariana.
– Adios o hasta pronto dependerá de ti Luís Alfredo, como siempre.