La atracción está supeditada a nuestras decisiones
La atracción está supeditada a nuestras decisiones. Hay quien te gusta desde el primer momento. Hay a quien has visto mil veces y un día, sin saber porque, al verle sientes la necesidad de girar la cabeza dos veces y te preguntas ¿cómo no me había dado cuenta antes? Y hay quien va calando poco a poco, sin que te des cuenta y llega un día que sin esperarlo te encuentras entre sus brazos y sabes que no podrías estar mejor en ninguna otra parte.

Lo primero viene por la química, lo segundo en muchos casos por las necesidades de nuestras hormonas y lo tercero por aquello de «no existe la amistad pura, siempre hay un deseo sexual latente«.
Pero en todos los casos hay dos miedos que siempre se repiten:
1.) que sea o no compartida.
2.) al día siguiente.
Por que el miedo al rechazo lo tenemos todos, pese a ser absurdo. ¿Qué pasa si te dicen que no? Pues nada, que te quedas sin plan. Punto. No hay más. Pero en lugar de pensar eso nos sentimos rídiculos, sin atractivo, inseguros… ¡Coño! ¡que esto va así! como en las entrevistas de trabajo, puedes encajar en el puesto o no. No quiere decir que nadie te vaya a contratar.
Y al día siguiente… eso es como los cuentos de hadas que acaban con el beso, pero no te explican nunca lo que viene después: si a la Cenicienta le tuvo que cocinar para siempre al Principe Azul, si Blancanieves encontró una manzana que sabía mejor, si Aladdín prefirió el harén del sultán… Pero ¿qué importa? ¿qué no es lo que quieres en ese momento y lo que deseas con todas las fibras de tu cuerpo y lo que te pide el corazón? ¿Qué no lo disfrutas? Pues eso, el mañana es un camino que se va creando conforme a nuestras decisiones de hoy.
Por eso no deberíamos arrepentirnos ni tener miedo de tomarlas.


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sin dejarnos convencer de cambiarla por la culpabilidad, la presión social o el ‘que pensará/n de mi’.
Puede que no ayude a tomarla, pero al menos te hace darte cuenta que las cosas, nuestras vidas, serían muy diferentes 